Editorial

Mensaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
en la presentación de la revista Independencias

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Bueno, la verdad que me parecía una descortesía venir a interrumpir, más que eso irrumpí, así en medio de la presentación de la revista por la cual tanto han trabajado compañeros, compañeras y amigos. Gente que cree que es importante, en un momento como el que vive nuestro país y el mundo, en generar un instrumento, un elemento más de discusión, de debate, un espacio más para pensar, para discutir, para instalar una agenda pública que muchas veces permanece ignorada, ocultada, ninguneada, si se quiere, por los medios de comunicación. Pero que creo que está en la sociedad y manifiestamente ocultada, precisamente, por quienes deberían ser responsables de informar y formar la opinión pública.

Pero siempre los canales del pueblo tienen infinitas formas de que el agua pueda ir circulando aún con los diques de contención o con las barreras. Nunca los muros, ni informativos, ni de ladrillos, ni de nada, pudieron anular el pensamiento y las ansias de libertad y justicia del ser humano. Podrán demorarse, podrán tal vez retroceder, pero finalmente, como el agua, siempre avanzan incontenibles filtrándose por todos los resquicios de una historia y de un país. Porque el ser humano afortunadamente, con sus claros y sus oscuros, siempre busca elevarse, aún en los peores momentos. Y como alguien dijo, y tal vez sea un lugar común, cuando la noche es más oscura es cuando está por amanecer.

Así que bueno, yo quería compartir un momento con ustedes, con tanta gente linda, con tanta historia, con tanta lucha que hay acá en estos espacios. Uno mira caras, pañuelos blancos y entonces, es un poco nuestra historia, la de los argentinos. La buena, la mala, lo que nos pasó, lo que no queremos que nos vuelva nunca más a pasar, las luchas del pueblo y sus organizaciones libres y bueno, esto que estamos presentando, que es un aporte, que no es ni la piedra filosofal ni algo que hacemos para candidatearnos al Premio Nobel de nada, simplemente es un aporte, un instrumento más, como decía al principio, para la discusión y el debate.

Hace un rato me crucé con Paulita (Paula Español) que se asombraba porque cuando la vi le dije que había leído su artículo sobre las importaciones en Página 12. Yo leo todo lo que me parece que contribuye a esclarecer, a saber qué es lo que está pasando desde la economía, desde la cultura, la política, la literatura. Soy una ávida lectora de la realidad también, que es la que se publica y la que no se publica también. Hay más realidades no publicadas que publicadas. Yo espero que esto sea un instrumento para poner en agenda la discusión. Muchas veces vemos a una dirigencia política y también sindical enfrascada en que quién es más representativo. Los vemos enfrascados en discusiones o en batallas o en luchas que no son las que está llevando o afrontando el común de nuestros compatriotas, que están con otros temas por allí menos épicos como sobrevivir a las facturas de luz, de gas, de agua, ante las expensas que se tornaron en algunos casos tan fuertes como los alquileres, o la suba incontenible en materia de alimentos y artículos de primera necesidad. Qué sé yo, uno piensa que tendríamos que estar discutiendo otras cosas, por lo menos eran las cosas que se discutían cuando yo era Presidenta, aunque debo decir que estábamos bastante mejor en cuanto a algunas cosas. No critico a nadie, que no se malinterpreten mis afirmaciones o mis palabras para que mañana alguien titule en algún diario.

Es una pena, porque realmente a mí siempre me gustó mucho el debate y la discusión política de todos los temas, y yo escuchaba permanentemente durante nuestro Gobierno que se hablaba y parecía que se venía el mundo abajo: la inflación, las movilizaciones por Ganancias, las paritarias. Sobre este tema quiero decir que afortunadamente, durante los doce años y medio de gestión, los sindicatos cerraron todos por encima de la inflación, todos. Ahora todos los gremios cerraron paritarias por debajo, muy por debajo de la inflación y pagaderos  a enero y febrero del año que viene. Esto quiere decir que las paritarias justas, las que mejoraban el poder adquisitivo de los trabajadores, no que lo empeoraban, no eran producto de la lucha sindical sino de la gestión de un Gobierno que bancaba. Disculpen, porque después de escuchar a tantos sindicalistas, tantos gremialistas haciéndose los machos mejicanos con esta humilde presidenta, que me prepeaban y demás y ahora los veo a todos con la colita entre las piernas y diciéndole sí a cualquier cosa. Tanta huelga por Ganancias y demás y ahora esto.

Pero en fin, muchas veces se creía, legítimamente porque se lo hacían creer o por muchas cosas, que todo lo que se había logrado con el trabajo y con el esfuerzo era únicamente producto de ese esfuerzo o de ese trabajo individual, que no tenían nada que ver las políticas de un país, de un Gobierno, que uno puede progresar económicamente como clase media, como trabajador, como jubilado, como pequeño o mediano empresario, como intelectual, como científico, como artista, independientemente de las políticas de un Gobierno y un proyecto de país. Nosotros siempre afirmamos que esto era en el marco de un proyecto de país y bueno, salvo el Gobierno, que es lo que cambió, todo el resto: la dirigencia opositora, la dirigencia gremial, es la misma. Entonces quiere decir que lo importante para lograr cosas no es solamente tener buenos dirigentes sindicales que los hay y muy buenos, no solamente hay que tener buenos dirigentes políticos, que los hay y muy buenos, hay que tener por sobre todas las cosas un muy buen gobierno para lograr cosas para todos los argentinos. Los gobiernos vienen en nombre de ideas. Todos los gobiernos vienen en nombre de ideas. Convencieron a gran parte de la región que los gobiernos nacionales y populares estaban cargados de ideología, de dogmatismo, de inflexibilidad en cuanto a las ideas, los pensamientos o la economía, y que los demás no, venían en nombre de un dejar hacer, dejar pasar, porque las cosas se acomodan solas. Las cosas nunca se acomodan solas en economía, sobre todo porque hay relación de fuerzas en la política, en la economía, en la vida. Es como que vos veas al grandote del barrio agarrar a trompadas al más chiquitito. El más grandote lo va a reventar a palos y vos tenés que salvarlo para que no lo reviente a palos, porque existe lo que se denomina relación de fuerzas. Y esto es lo que distingue, entre otras cosas, a un gobierno: cómo interviene en esas relaciones de fuerzas que se dan en toda sociedad entre los que tienen mucho, los muy poderosos, y la mayoría absoluta de la gente que o es asalariado o es un pequeño o mediano empresario, o es clase media o es un intelectual o un científico. Obviamente, si no hay un Estado que tercie en esa relación de fuerzas a favor de las grandes mayorías nacionales, los grupos concentrados, por lobby, por presión, por intereses, por lo que fuera, logran obtener beneficios y sustraerle cosas a las grandes mayorías. Porque en economía ninguna decisión es neutral, siempre lo que se pone en un lado es porque no está en el otro. Nosotros, durante nuestra gestión, tratamos de ser equitativos, de hecho, si uno mira los balances de bancos, empresas, durante los doce años, crecieron. Ahora seguramente van a crecer los pequeños grupos concentrados en el sector primario y en lo financiero mucho más, obvio, pero a costa de la caída brutal del resto de la sociedad. Y cuando hablo de  ya no hablo ni siquiera a los que creían que uno cuando hablaba se dirigía únicamente a los de abajo, a los morochos, a los que tenían un programa de AUH o un programa del Plan Progresar. No, ahora creo que se dan cuenta que cuando colocábamos esos recursos en el consumo de las clases populares, que son las que consumen todo, le daban trabajo a los restoranes, le daban trabajo a las pymes, le daban trabajo a todos. Porque como tienen que gastar todo para comer y vivir, no tienen capacidad de ahorro y toda la plata que se pone abajo, como digo yo siempre, sube. Lo que se pone únicamente arriba no baja. Y no es un problema de malos y buenos. ¿Quién puede gastar siendo el 1% de la población, acá o en EEUU o en cualquier país del mundo, el equivalente a la cantidad de  miles de millones de dólares que se transfieren a través de las medidas que se adoptan? Porque cuando uno firma un decreto eximiendo de impuestos a tal, eso es transferencia directa de recursos de un lado al otro. Entonces, digo, todas estas cosas para entender por qué nos pasan las cosas, porque si no vamos a seguir protestando con la factura de luz y de gas en la mano pero no vamos a entender qué nos pasó, por qué llegó esa factura de luz y de gas que tenemos en la mano y que hoy no podemos pagar. Me parece que hablar de estas cosas es lo que nos deberían movilizar a todos, que son las cosas que le están pasando a la gente todos los días en todas partes, en todas las zonas, en todas las regiones y bueno, y la idea es que esta revista… ¿Soy muy pretenciosa? ¿Lo lograrán? Es un desafío.

Creo que el gran desafío va a ser esto, poder ser un instrumento que visibilice los problemas cotidianos de los argentinos. Los cotidianos eh, miren que no vengo con grandes problemas… Siempre me acusaron: “Ella con esa cosa de la épica y la historia”. No, por una factura de gas nadie pasa a la historia, por ahí te hacen pasar a la historia porque te quedaste sin un mango, o te morís de frío. Y por eso también tenés problemas El otro día charlando con una profesional de la salud me decía que, cuando hablábamos en Santa Cruz del problema de las tarifas y del gas, que es todo un tema de los patagónicos, me decía: “Lo que hay que decir también es que el tema del gas, de la calefacción, no es solamente una cuestión que tenga que ver con la economía de una familia, sino con la salud, porque acá lo que va a pasar –me dice- es que mucha gente por temor a que le venga un facturón no va a prender la calefacción, va a pasar frío y yo quiero decirte Cristina que uno de los principales problemas de las enfermedades respiratorias es precisamente el frío. Toda persona con frío tiene mucha más tendencia a provocar una enfermedad respiratoria o al agravamiento de una enfermedad respiratoria por la falta de la calefacción”. O sea que no solamente es un problema de economía sino que también es un problema de salud de todos los días. Bueno, nada, no quiero darles más la lata, quiero agradecerles a todos los que hoy han venido a compartir este momento y decirles muchas gracias por todo. Los quiero mucho. Gracias.